Sin duda alguna, la familia es lo mejor de lo mejor que puedes tener. En ella encuentras apoyo, cariño, felicidad, además de diversión, complicidad y... sexo. (leíste bien).
¿Te imaginas teniendo sexo con tu madre o tu padre?, ¿te imaginas cazando humanos junto a tu familia para utilizarlos como alimento?
Me imagino que no, ¿verdad?, a menos que estén mal de la cabeza todos los integrantes de tu familia, además de ti.
Esto es extraño, lo sé, pero en la historia hubo una familia con las cualidades anteriores.
Se trata de la familia Beane, integrada por 48 personas: un matrimonio, ocho hijos, seis hijas, dieciocho nietos y catorce nietas, todos producto de los continuos incestos, ningún yerno ni mucho menos alguna nuera. Una familia amorosa en todos los sentidos, sin lugar a dudas.
A finales del siglo XVI, a las afueras de Edimburgo, cerca de la costa oeste de Escocia, Sawney Beane junto a su esposa, abandonan su hogar siendo muy jóvenes e inician un viaje hacia el lado contrario del país.
A mitad de su travesía deciden ocultarse en una profunda cueva, cuya entrada era una pequeña grieta a través de la cual se extendía una enorme caverna de al rededor de una milla.
Al principio subsistían de las pertenencias que robaban a los viajeros, los cuales eran asesinados. Después de algunos años la familia fue creciendo, el incesto era una práctica muy habitual en la caverna, se mantenían relaciones entre hermanos, madres, padres e hijos (una familia muy amorosa entre si).
La necesidad de alimento iba en aumento, ya que la familia seguía creciendo, pero pronto encontraron la solución a su pequeño problema. La solución estaba en los viajeros a los que robaban y asesinaban, pero ahora los cadáveres eran llevados hacia la caverna para ser devorados por la familia.
Durante veinticinco años desaparecieron viajeros en las extensiones rocosas de Galloway, lo único que encontraban de los desaparecidos eran sus restos, partes que los Beane no solían consumir eran arrojadas al mar.
Tras la desaparición de los viajeros comenzaron a surgir varias teorías, una de ellas era que los viajeros podrían estar siendo atacados por una manada de lobos; después de un tiempo se descarto esta teoría ya que no sólo desaparecían personas que viajaban solas, sino también grupos, en ocasiones atacaban a grupos de cuatro a seis personas si iban a pie, pero nunca a más de dos si iban a caballo. Eran muy cuidadosos, tenían vías de escape, no dejaban a nadie con vida.
Una teoría más descabellada, era que, los terrenos rocosos podrían estar habitados por hombres lobo o demonios.
Con el tiempo surgió otra hipótesis, alguno de los dueños de las posadas los debía asesinar por las noches mientras dormían y enterrarlos en un lugar solitario para no ser descubiertos. Esto ocasionó que muchos inocentes fueran torturados hasta confesar sus crímenes, posteriormente eran ejecutados.
Por este motivo gran cantidad de posaderos inocentes fueron asesinados y muchos otros abandonaron su trabajo por miedo a ser los siguientes.
Todo tiene final
Una tarde, un grupo de al menos treinta personas regresaban a su hogar cuando escucharon gritos delante de ellos. Al llegar al lugar de donde provenían los gritos se encontraron con un hombre que se defendía pistola en mano contra una banda de atacantes de aspecto salvaje. Cerca de él yacía su esposa en el suelo, destripada, mientras algunos de los atacantes le arrancaban pedazos de carne y se la comían cruda. Las mujeres de la familia le habían cortado el cuello y bebían su sangre. El hombre temeroso de tener la misma suerte que su mujer se defendía desesperadamente con su pistola y espada contra una "jauría" de entre veinticinco hombres del clan. Los viajeros no podían creer lo que estaban viendo.
Al ser descubiertos, el clan de los Beane huyó hacia las colinas, ya existian pruebas sobre las desapariciones.
La historia llegó a oídos del rey James I de Inglaterra, el cual decidió tomar serias medidas, envió a cuatrocientos soldados acompañados de perros de caza a la zona, los perros encontraron rápidamente la entrada, el fuerte olor les facilitó la búsqueda.
Los soldados penetraron en la cueva siguiendo el pasadizo en forma de zig-zag hasta llegar al hogar de los Beane. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunas partes habían sido saladas para conservarlas algunos meses.
Tras ser descubiertos, el rey los calificó como bestias salvajes no merecedoras de juicio alguno. Todos los hombres de la familia fueron torturados y desmembrados en público. Todo el proceso fue contemplado por las mujeres del clan, a quienes les esperaba la hoguera.
Durante veinticinco años desaparecieron viajeros en las extensiones rocosas de Galloway, lo único que encontraban de los desaparecidos eran sus restos, partes que los Beane no solían consumir eran arrojadas al mar.
Tras la desaparición de los viajeros comenzaron a surgir varias teorías, una de ellas era que los viajeros podrían estar siendo atacados por una manada de lobos; después de un tiempo se descarto esta teoría ya que no sólo desaparecían personas que viajaban solas, sino también grupos, en ocasiones atacaban a grupos de cuatro a seis personas si iban a pie, pero nunca a más de dos si iban a caballo. Eran muy cuidadosos, tenían vías de escape, no dejaban a nadie con vida.
Una teoría más descabellada, era que, los terrenos rocosos podrían estar habitados por hombres lobo o demonios.
Con el tiempo surgió otra hipótesis, alguno de los dueños de las posadas los debía asesinar por las noches mientras dormían y enterrarlos en un lugar solitario para no ser descubiertos. Esto ocasionó que muchos inocentes fueran torturados hasta confesar sus crímenes, posteriormente eran ejecutados.
Por este motivo gran cantidad de posaderos inocentes fueron asesinados y muchos otros abandonaron su trabajo por miedo a ser los siguientes.
Todo tiene final
Una tarde, un grupo de al menos treinta personas regresaban a su hogar cuando escucharon gritos delante de ellos. Al llegar al lugar de donde provenían los gritos se encontraron con un hombre que se defendía pistola en mano contra una banda de atacantes de aspecto salvaje. Cerca de él yacía su esposa en el suelo, destripada, mientras algunos de los atacantes le arrancaban pedazos de carne y se la comían cruda. Las mujeres de la familia le habían cortado el cuello y bebían su sangre. El hombre temeroso de tener la misma suerte que su mujer se defendía desesperadamente con su pistola y espada contra una "jauría" de entre veinticinco hombres del clan. Los viajeros no podían creer lo que estaban viendo.
Al ser descubiertos, el clan de los Beane huyó hacia las colinas, ya existian pruebas sobre las desapariciones.
La historia llegó a oídos del rey James I de Inglaterra, el cual decidió tomar serias medidas, envió a cuatrocientos soldados acompañados de perros de caza a la zona, los perros encontraron rápidamente la entrada, el fuerte olor les facilitó la búsqueda.
Los soldados penetraron en la cueva siguiendo el pasadizo en forma de zig-zag hasta llegar al hogar de los Beane. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunas partes habían sido saladas para conservarlas algunos meses.
Tras ser descubiertos, el rey los calificó como bestias salvajes no merecedoras de juicio alguno. Todos los hombres de la familia fueron torturados y desmembrados en público. Todo el proceso fue contemplado por las mujeres del clan, a quienes les esperaba la hoguera.
¡Una familia encantadora!




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